


Selección de poemas de Javier Claure
(De Preámbulos y Ausencias, Réquiem por un mundo desfallecido y ¿De qué espejo está hecha la vida?)
Espejismo
Hace tanto tiempo
que no te veo en altamar
frágil, decorativa y entregada
a las cuatro estaciones del año.
Tanto tiempo
que permaneces cabalgando
en mi caligrafía sin montura
como piel recién levantada
después de haber dormido sueños
en las puertas viejas de viejos barcos.
Han pasado días, meses y años
he vivido rodeado de tu ausencia
el almanaque tiene labios de N y O
y a veces lo sentía inhumano
el decir adiós.
Alejarte con gran velocidad
fue la guillotina de tus deseos
balcón a medio construir
sinfonía inconclusa
en las partituras de Mozart.
Y que ayer
tan sólo ayer
eras:
vid
azúcar
frescura
aldaba de mi vida.
Eras lucero
de la oscura noche
rubí del marcapaso…
O quizá
no ha pasado tanto tiempo
y en este momento
solo estoy imaginando
el espejismo de la vida.
I griega
Y escribo para los espejos y los vientos no sé por qué
y las miradas acusadoras que me están mirando
y los conjuros de amor en noches de luna llena
y el principio sin final encerrado en un cofre
y las flores que esperamos cada día
y los que están a punto de graduarse
y escribo para la resurrección de las cartas no sé por qué.
Cenicienta de mi vida
A mi hija Alicia Martha Claure.
Quise escribir
las palabras más bellas de mi vida
sin buscar más destino
que dejarse llevar por la tinta
escribir por ejemplo
de la pintura celeste de tu cuarto
de las gaviotas que tragan ausencias
de tus muñecas que sueñan con la luna
de la calidez de tus frases cuando me hablas
en resumidas cuentas:
de ti, cenicienta de mi vida
que día a día inundas mi existencia
con melodías que animan mis sentidos.
En esta hora de levante
de oleaje espumoso
que huele a hierba fresca
quiero gastar el tiempo
en tardes en que se toca casi el cielo
en días en que se sabe
que algo bueno ocurre a la Tierra.
Por eso quise redactar
una carta que rompiese
el odio entre los pueblos
que inaugurase las leyes
que protegen a los niños
de tal manera que quién la leyese
quedase paralítico por varios días
que llorasen y riesen a la misma vez
como en el circo
cuando habla el payaso triste.
Debería nombrar mis pasos
desde el momento
en que corté el cordón umbilical
y me regalaste el tiempo
con el reloj de tu pulso
amasijos del milagro dorado
que en mis quince abriles soñé
cuando tú; eras imaginación tierna y pura
bajo un cielo multicolor
y rituales inocentes
que llegaban a mi puerta.
Yo estuve entonces
en la casa de la abuela
cazando mariposas, abejas negras y amarillas
subía al cerro a jugar con las piedras
y en la colina más alta
hacía fuego con tus manos
una gran colilla encendida
que alumbraba la ciudad en agosto.
Mi querida ratonita de peluche
eres el verano, la libertad,
la lluvia que cae a las rosas,
a los limoneros y jacarandas
pluma pisada por un colibrí.
Eres el aire que entra a mis pulmones
la llave de las paredes de mi corazón
de los pliegues de mi alma
la estrella del camino
contigo nazco nuevamente
a la vida bella y dolorosa
soy militante del universo
mis ojos son fuego
mis pómulos invencibles
cuando me crece la barba.
Ayer es hoy día
rujo como trueno enfurecido
para romper la mentira
y zanjar la distancia
de este mundo equivocado.
Te quiero tanto
que me duelen los huesos cuando suspiro
duele mi carne con tu carne
mis brazos crujen con los tuyos
en el instante
que tienden la cobarde emboscada.
Si tú supieras
de mis cicatrices a flor de piel
de mis fracasos y progresos
si tú supieras
de mis viajes nocturnos
cuando te cubro con un beso
y te llevo en mi alfombra mágica
si tú supieras
que vivo contigo a mi lado
y te saco a pasear con mis pasos
si tú supieras
que los bosques me conversan de ti
y se me llena los oídos con fábulas de amor.
Cuando sepas la verdad desdoblada
nos guiñaremos el ojo
como símbolo de triunfo
y en mi regazo me dirás
papá: he guardado acordes
que sonarán en el momento justo y necesario.
Hace unos días
te compré un traje de Blanca Nieves
con lentejuelas plateadas
un anillo de corales para que luzcas
un sol de cobre para tu pelo
y quiero pedirte
que me envíes un dibujo
las golondrinas una estrofa
las azucenas puntos, comas, acentos
y con tu voz de muñequita porcelana
cuando los malhechores estén durmiendo
se convertirá este poema
en patrimonio de la humanidad.
La vida es la vida como un rayo en caída
La vida es la vida como un rayo en caída
nadamos en el vientre materno
y adivinamos en las noches de mil lunas
el día de los tiempos
para jugar a las rondas de Mistral.
La vida es la vida como un rayo en caída
abrigamos ilusiones y cuidamos a nuestros hijos
caminamos a tientas
con la faena del diario vivir en la nuca
y muchas veces hacia un espejismo
que ha brotado de los troncos dolientes del planeta.
La vida es la vida como un rayo en caída
plantamos árboles para ver en sus frutos nuestros sueños
guardamos recuerdos en las fotos
nada es eterno en la rueda de la existencia
nadie tiene la verdad absoluta
el sable que nos protege
es también el que juzga y nos castiga.
La vida es la vida como un rayo en caída
pasan los años, pasan las nubes, pasan los barcos
somos agua
somos fuego
somos aire
y somos tierra.

Javier Claure Covarrubias nació en Oruro, capital folklórica de Bolivia. Es periodista, sociólogo y poeta boliviano-sueco. Fue uno de los organizadores del Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Europa (Estocolmo, 1991). Ha estudiado informática en la Universidad Real de Tecnología de Estocolmo (Kungliga Tekniska Högskolan) y en la Universidad de Uppsala (Suecia). También estudió matemáticas en la Universidad de Estocolmo, casa de estudios donde además obtuvo una Maestría en Pedagogía y una Licenciatura en Sociología.
Formó parte de la redacción de las revistas literarias «Contraluz» y «Noche Literaria». Sus poemas han sido publicados en varias antologías. Ha participado en diferentes festivales internacionales de poesía. Durante los últimos 15 años ha asistido al discurso del Premio Nobel de Literatura en el salón de la Academia Sueca. También ha asistido a las charlas del Premio Nobel de Literatura en la Biblioteca de Rinkeby, evento que se lleva a cabo, cada año, en colaboración con los alumnos del Colegio Askeby y Bredby. Ha escrito extensos artículos relacionados con el Premio Nobel de Literatura.
Publicaciones: «Preámbulos y ausencias» (2004), «Con el fuego en la palabra» (2006), «Extraño oficio» (2010), «Réquiem por un mundo desfallecido» (2014), «De Escandinavia a los Andes» (2016) y ¿De qué espejo está hecha la vida? (2024).